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miércoles, 23 de septiembre de 2009

CACHIBACHE, A SU MEMORIA



UN HOMANAJE AL ESCRITOR OSWALDO CALISTO DEL GRUPO LA.KBZUHELA A TU MEMORIA...... DE PARTE DEL GRUPO HUMANO LA.KBZUHELA Y K-OZ EDITORIAL



RECORDANDO AL CACHIBA
ED´ OSCO


Por Freddy Ayala Plazarte



Hace casi un año (10 de Octubre del 2008), en el blog de K-Oz editorial y del grupo literario Kbzuhela, se publicó una nota en conmemoración de un año más del fallecimiento de un poeta, ante todo compañero de letras, me refiero a Oswaldo Calisto Rivera (Cachibache), Quito, 1979-2000. Nunca lo conocí, pero otros factores como haber conocido a sus familiares: su madre y hermana, me han ligado a su obra y conocer parte de su vida, ciertamente de encuentros está hecha la vida, decía Luis Salvador López, cuando alguna vez, siendo estudiante de medicina en Cataluña-España admiraba tanto la obra del pintor surrealista Salvador Dalí que se fue al Cabo de Creus a observar el mar y captar unos de los horizontes que aparecían en sus cuadros, mientras estaba sentado se acercó un hombre (uno de los empleados de la casa de Salvador Dalí), quien lo invitó a una fiesta de los Dalí. Luis Salvador López conoció en carne propia al excéntrico pintor y a su esposa Gala, que le regaló uno de sus bastones, a partir de aquel día Luis Salvador López sería médico y posteriormente un psicoanalista dedicado a estudiar la psicología del pintor y llegar a escribirle un libro.


Así mismo, los encuentros son hechos que condensan y estructuran la existencia de las personas, conocí algo de la obra de Oswaldo Calisto Rivera cuando entré al taller de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, 2005, luego lo incluí cuando elaboraba y recopilaba una lista de autores para la antología de la novísima poesía ecuatoriana “Premonición a las puertas”. Nada de esto pasaría desapercibido, un día llegó un mail inesperado, su madre Cecilia Rivera y hermana Maricela, a quienes aún no conocía, me escribían y agradecían la inclusión, y sobre todo el valorar su obra. Luego las visitaría y conocería su casa donde me propiciaron un ejemplar de su primer y único libro.






Pero hoy, 22 de septiembre (fecha de su nacimiento), me convoca a escribir sobre Cachibache, su madre me ha comunicado que actualmente tendría 30 años, ya no está con nosotros, desapareció trágicamente, y justamente un tiempo antes de que se publique su primer y único libro oficial: Rojo encanto de marmota, CCE, 2001. Atentaron contra la vida de Oswaldo? Esto sería seguir escarbando sobre la madera y pensar que nada está resuelto y quedarnos con la incertidumbre de su desaparición, sea lo que fuere, lo que me trae a este lugar, escenario, es precisamente su obra. Se fue pero tenemos su poesía y el testimonio de quienes lo conocieron, familiares y amigos. Y cosas como estas desmitologizan lo que se pueda seguir diciendo acerca de su desaparición.

Vuelvo a insistir, de encuentros está hecha la vida, Cachibache vive en quienes lo recordamos. Muy gentil el poeta guayaquileño Augusto Rodríguez me envió un ejemplar de las Memorias del primer festival de poesía joven “Hugo Mayo”, CCE Núcleo del Guayas, 2005, organizada por el grupo Buseta de papel, antología en la cual Oswaldo Calisto Rivera (Cachibache) aparece como un invitado más, sus familiares no lo supieron, ahora lo saben. También lo han incluido en la antología 13 poetas ecuatorianos (Venezuela), selección de Aleyda Quevedo R., así como en el libro de próxima aparición Anatomías de cristal (poetas desaparecidos del Ecuador) realizada por Johanna López Santos.

Cito un fragmento de lo que aparecerá en esta interesante y valiosa antología:

A los 17 años integró los talleres de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Al decir de César Vásconez Romero:“Joven impetuoso, con una seguridad y disciplina impresionantes, ávido por el conocimiento, gentil y hasta cariñoso, exponía sus textos como verdaderas manchas de palabras ante la perplejidad y el entusiasmo de todos. Tenía una ortografía caótica, pues parecería que inventaba la suya propia como la forma más coherente lo quería escribir”

Oswaldo Calisto Rivera, Cachibache (su seudónimo de escritor), un joven apasionado por la pintura dejó más de 100 cuadros terminados, además, estudió en la Universidad Católica Comunicación y Artes, Ciencias Ancestrales en el Instituto ILADES e integró los talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Su primer libro de poesía “Rojo encanto de marmota”, también dejó escrita la trilogía poética compuesta por los libros: La cachiva, Comible Sr. Lucas Alombrey y La falta de pantuflismo.
Posiblemente su desaparición nos dejé un sabor amargo por no haberlo conocido, pero están sus obras intactas, y a futuro serán editadas con el consentimiento de sus familiares. Por ahora, tenemos su Rojo encanto de marmota donde nos deja imágenes paroxísticas, y lo que se debe tener en cuenta es lo sensitivo de la palabra, el lenguaje que nos lleva a un escenario desconocido, mítico. Sensible el poeta o la palabra? Cachibache deconstruye el sentido figurativo de la realidad con la palabra. Resonancia de lo extraño y un delirio permanente de establecer un nexo con lo espiritual. “Rojo encanto de marmota”, perfecto escenario para exponer un campo de símbolos y personajes ajenos a nuestra percepción cotidiana, animales exóticos, paisajes, religiosidad escondida, diálogo con el perpetuo “yo” interior del ser humano, realidad a la que recurre para no abandonarse a sí mismo. El poeta nos desafía a confiar en un espacio-tiempo, que únicamente se volvería certeza en un sueño, más aún, encuentra sacralidad en lo absurdo.


I

Y el recuento de los soles en la corona amada
pronto encasquillan el hechizo los cabellos de trigo
esquivando con fatiga una orilla salina que revolotea
sobre un buzo de lluvia ovalada
y el fresco recogimiento de la gaviota abdominal
reseca, encargada de eternizarse en la colmena del paciente
elegida en la estocada del vacío líquido
soltando gemidos azules, odas cercando el poema alado del
príncipe herido
la pista celeste concibió a un paseante hipo egipcio
a un nuevo arpegio desencantado en la aldea de su cuerpo
El caballo lluvia en lluvia
caballo lluvia en lluvia
Por el abrazo momentáneo del refugio de larvas, pequeñas
amantes las narices que se estrellan bajo una lámpara de
fantasmas residentes del jardín de la mocedad
A un niño
de sonrisa de flor
feo y hazaña
gordito
larguísimo
en calzado de asonada
tierno seno ciertamente insoportable
preludio
petición de estrecho
(living in the garden)



II

¡Ah, monje huyendo entre viragos críos de cafetín!
alcanzó rasgar de grana sedienta lamentables perfiles en
adopción
velámenes del tatuaje becado
y fieles articulando la ribera en sudario
¡fieles, eructando, volviendo tráquea y corazón al peñasco:
dolor!
los transportan en grave liza
¡botero!, sobre el tinto brizna la pascua
tutoría considerada a vuestros nudillos de escama silenciosa.
Cava.
Aún, más espesa cuando el cazador supera la membrana
Del sueño
prende su cencerro a verdosa anemia yunta
de nailon busca querellar una corte
y licencioso condado de humus
osezna gangrena de génesis
el puño cae bajo un rubor de mortecina danza
vaya ventisca pasea y recoge extremidades de boda
en mercader taconeo enredando el númen de sus balsas
observa, -valiente guijarro- una octava de mansa cabriola
libar del alaba un gnomo indomable.



II

Asfixiada, marcando los pequeños ojos el combate bajo
la desnudez de la tarde.
Ungüento idílico, has vencido sin capa de duelo
brillando sobre la mampara floral
largos golpes de saliva habitada
pero sujeta a la risa de la reina
tambalea
brevemente
mojada
entre juegos y lágrimas
sensible y coqueta
vorágines que habitan un poro, una virgen de tierra croada
la canción para un zurdo
el petirrojo se despide
con el escape violento de la ramada varal
sus senos se pierden entre cortinas de mirlos
¡recibid! al ciego chapuzón que se deshoja palpitando
aquel órgano de entroncada belleza
cuan esbelta acariciada trinidad
que rasga con su pétalo de arena a la cándida daifa
apeó del sauce un cirujano envuelto en conchas
un mamífero vivo
quizá una urgencia de congas y jarazas.


II

Vuestro espía acordona un veneno de espigada claridad
Y el gafete de cándido murmullo apareja al reinado
Pelirrójese, he aquí la victoria de tilos en vuelo
¿habéis preferido el álbum al farallón empotrado?
ya os comenta el bravo relente que en lo alto mece al
afrecho
pues excelencias, a bien comprobar pueden
los arcanos de una inmensa gloria
Si, aquí vuestro caudillo hinca la mollera.

viernes, 10 de octubre de 2008

RECORDANDO AL CACHIBA´

ED OSCO, CACHIBACHE...
(SEUDONIMOS)

OSWALDO......


Oswaldo Calisto Rivera nació en Quito el 22 de septiembre de 1979. Estudió en la Uni­versidad Católica Comunicación y Artes, y Ciencias Ancestrales en el ILADES.

Además, se dedicó a la pintura y dejó más de 100 obras termina­das. Murió el 10 de octubre del 2000 cuando apenas cumplía 21 años.
Justamente hoy 10 de octubre cumpliéndose un año más de su partida, LA.KBZUHELA rinde un homenaje sencillo, pero significativo al recuerdo y a la labor literaria de este muchacho que nos dejó premonitoriamente un trabajo elaborado, de calidad, (4 poemarios) y de un contenido distinto para la época, para nosostros, ahora sus lectores; aunque como decía César Vásconez Romero, “tal vez los lectores de Cachibache aún no han nacido”, y quizá así es, sin embargo sabemos que sus textos ya han sido leidos y tratados por varios grupos literarios del país.

Su obra está incluida en los trabajos de investigación que elabora LA.KBZUHELA, "Antología de la Novísima Poesía Ecuatoriana" elaborada por Freddy Ayala Plazarte y la "Maldición del Poeta", elaborada por Johanna López Santos.
JLS

A OCHO LEGUAS DE LAS VOCES DE UNA MARMOTA…
FREDDY AYALA

*I

A Cachibache
El zapato no poeta dice:
Soy zapato.
El zapato poeta
Canta:
Yo soy pie.

*Arte poética de David Guzmán

Me permito compartir con todos ustedes el siguiente relato con el que tropecé, a propósito de este mes octubre conmemorarse el octavo aniversario del fallecimiento de un gran compañero de letras, que por cierto nunca lo conocí pero, sin embargo, su espíritu tantea los pasos a quienes reconocemos su existencia: Oswaldo Calisto Rivera conocido como Cachibache.

Si algo exquisito tiene la vida es encontrarse con fenómenos dislocados de la racionalidad a la que muchas veces estamos sometidos. Curiosamente me encontraba realizando la recopilación de autores nacidos a partir de 1979/novísima poesía ecuatoriana (“Premonición a las puertas”), entonces, con Diego Velasco Andrade coordinador de mi investigación incluimos el libro de Cachibache, que por cierto, también forma parte de la antología "La Maldición del poeta"- poetas cuyas vidas fueron truncadas-, realizada por Johanna López Santos. Por aquellos días Recibí un mail de gratitudes por parte de sus familiares, es decir, difundir y mostrar el proceso de una antología, libro, investigación, sobre todo con la facilidad de la tecnología, llevan a unir y establecer nexos con las personas allegadas.

Cecilia Rivera y Maricela Rivera, madre y hermana me invitaron a compartir en su casa anécdotas de Oswaldo, quienes evocan cada situación cada gesto de su presencia, como si estuviera presente. Recuerdan sobre todo su desempeño y dedicación a la escritura y a la pintura, fue tallerista en la C.C.E hasta el año 2000. Pues, hoy en día, uno de sus mayores anhelos es sacar la memoria del cajón, que la labor artística de Oswaldo sea reconocida y valorada, a pesar de su trágica muerte, como su madre mismo me aclara: que mucho se ha dicho y rumorado durante largos años acerca de su muerte como un autoatentado, y por respeto a su señora madre y al mismo artista no se ahonda en detalles del suceso, según sus familiares atentaron contra la vida de Oswaldo. Es difícil ponerse el saco para tratar de explicar estas dolorosas situaciones. A la larga es su labor intelectual la que nos cita para hablar, la que nos interesa estudiar y reflexionar. Lo importante es recoger su legado, que no viva en el olvido como su madre me lo afirma, estoy seguro que el lo hubiera querido así. De ser posible se hará una exposición pictórica de sus cuadros en la C.C.E “Benjamín Carrión”. Y si de algo me he quedado sorprendido, puedo decir, primero es el mutismo y silencio en el que han vivido sus familiares tras su desaparición, a su corta edad 21 años, ya había logrado confabular pintura y poesía. Innumerables cuadros que cuelgan las paredes de la casa y tres libros inéditos de poesía los cuales posiblemente sean editados.

III.
Leda oh espía cercada en la llanura del profeta
cuando tu alma empiece a elevarse
coronando al orador ligero y cirrótico.
(fragmento de parte I)

I.
La muerte alarga una pipa de diamante y exhala, y pronuncia un beso
una oración interminable sobre la frente de la nube
los ángeles del sueño abordan el recogimiento de la tarde
y el pediatra frustrado ante el crespón de grillos azules.
(fragmento de parte III)



“Rojo encanto de marmota” (C.C.E, año, 2001), fue su primer y único libro publicado, el cual es un canto al misticismo propio de la espiritualidad del ser humano, con paisajes y animales exóticos, jardines, pasajes y personajes religiosos, un disparo de imágenes que atraviesan el mismo surrealismo, con un lenguaje ampuloso de símbolos que nos dan la sensación de contemplar valles, desiertos, y terminar arrinconados en la planicie de un desentendimiento racional. El cual descontextualiza el sentido de la lectura. Es un libro que en nada se engarza con la realidad que vivimos, mediante la palabra Cachibache construyó un mundo supremo, donde el ideal y la mística son los elementos principales de cada verso. Queda la paradoja: “Rojo encanto de marmota” ¿es un juego de palabras, barajas lanzadas al azar o un cúmulo de visiones oníricas a las cuales el autor estaba saturado y por ende desajustan el sentido de la realidad?.


Además, Oswaldo consta en las Memorias del Primer Festival de poesía joven “Hugo Mayo” Guayaquil, 2005, organizado por el grupo buseta de papel. El mejor halago para un escritor o artista es ser leído, analizado y reflexionado, por ende a 8 años de su partida su palabra sigue radiante en la memoria de quienes hemos podido acceder a su escritura.