miércoles, 12 de noviembre de 2008

CONFESIÓN HÚMEDA (Cuento) - PRISCILA MONTERO


ESTE ESPACIO LO HEMOS DEDICADO A PRISCILA MONTERO AMIGA DE LA.KBZUHELA, COMPAÑERA Y PARTÍCIPE DE LOS TALLERES LITERARIOS DE LA C.C.E. QUITO. A CONTINUACIÓN DATOS SOBRE ELLA Y UN CUENTO.


PRISCILA MONTERO
Guaranda 1975


Es ingeniera en informatica. se interesa por la literatura fantástica para niños y jóvenes. Prepara un libro de cuentos: "Estremecimientos", para la colección Luz Lateral. Desarrolla una investigación sobre el "Cuento Ecuatoriano de Ciencia Ficción".
Consta en la antología narrativa Luz Lateral, ediciones de la CCE de los Talleres Literarios, es miembro fundador del Grupo Ultimatum.


CUENTO:

CONFESIÓN HUMEDA


- Ahí viene ese monstruo
- Maldito hijo de perra, púdrete en el infierno
- Mi hija tenía solo ocho años
- Y la mía era una adolescente con deseos de vivir
- Te voy a asesinar bestia inmunda

- Alto ahí detengan a ese hombre, quítenle el arma

- Orden, orden o desalojo la plaza, debo ejecutar una sentencia.

Mientras se oía toda clase de insultos, un hombre avanzaba lentamente al patíbulo, vestía su mejor traje, su pelo iba impecablemente colocado por enormes dosis de brillantina, la cara convenientemente empolvada mostraba un gesto altivo, en su rostro no denotaba culpa o remordimiento sino tranquilidad y una aparentemente bien disfrazada paz. En la mente de ese individuo se tejía una película de historias filmadas en el pasado.

Peter comenzó una investigación años atrás sobre la familia Kûrten, tras varias pistas falsas descubrió que el patriarca ya de avanzada edad, vivía con su mujer en las afueras de Kôln Mullheim en un edificio de departamentos destartalado, el resto de miembros de la familia estaban dispersos. Prostitución, alcoholismo, drogadicción, incesto eran la tónica de la misma.

Peter recordó su calvario; llevaba una extraña maleta, caminó por la ciudad como si no quisiera encontrar el edificio, pero al anochecer llegó, el corazón le latía y los recuerdos de una infancia desgraciada lo asaltaban, las palizas, las violaciones y la huida.

Estuvo a punto de abandonar ese lugar, olvidarlo todo, comenzar de nuevo, escuchó una voz, un maldito zumbido que retumbó en su cabeza y en su corazón.

- Maldita sea, hoy los muelo a palos. ¿Dónde está mi puta botella?

Peter perdió el control, entró al departamento no había más mobiliario que una vieja cocina, unas sillas envejecidas, un olor fétido estaba impregnado en las paredes, ingresó lentamente al dormitorio, un viejo ebrio se retorcía en una cama a punto de caer, el olor que desprendía era nauseabundo.


Abrió los ojos y musitó con aliento alcohólico.

- ¿Quién eres tú?
- No me reconoces, soy Peter, y he venido trayéndote tu botella.

Una sonrisa macabra se dibujó en el joven rostro de Peter, abrió la maleta sacó una botella le dio dos tragos al anciano le acarició el mugriento cabello se acercó a su oído y le dijo:

- Hoy te muelo a palos hijo. Además te tengo una sorpresa: Este día te voy hacer hombre.

El anciano pareció recordar algo, una lágrima resbaló por su mejilla.

Peter saco una correa, le estrelló la botella en la cabeza, comenzó a molerle a palos, con los pedazos de vidrio que saltaron comenzó a cortarle lentamente el cuello, el anciano semiconsciente se agitaba por el dolor. Peter desnudó al vejete iba a penetrarlo pero el color de la sangre hizo que la bebiera del cuello, llegando a su mayor grado de excitación con lo cual eyaculó.
De pronto la puerta del departamento se abrió. Peter se escondió, una anciana desde afuera comenzó a gritar:

- ¡Peter ya traje tu botella!

Al oír que nadie contestaba ingresó a la habitación, un grito de horror se escapó de la garganta de la debilucha mujer; no alcanzó a decir más; Peter acabó con la vida de la infeliz a punta de martillo. Sintió una tranquilidad como si su alma se exorcizara de todos sus temores, se sentía reconfortado, recogió su maletín y se fue a comenzar una nueva vida.

Mientras tanto, antes de ejecutar la sentencia, los improperios continuaban:

- Khristine era una adolescente, profanaste su cuerpo ¿Por qué la asesinaste?
- ¿Por qué abusaste de mi pequeña Rosa? tenía ocho años, te bebiste su sangre maldito sádico.

Uno a uno los presentes iban recordando las atrocidades cometidas por Peter.
Un hombre ciego hizo un reclamo un poco insólito.

- ¿Qué te hizo mi perro Kayser? eres el mismo maligno encarnado; zoofilico me das asco, y le escupió.

Los reclamos de las víctimas no cesaban y Peter no se inmutaba.
Finalmente se leyó públicamente la sentencia, se le concedió una última voluntad y lo que solicitó fue espeluznante. El quería escuchar su propio flujo sanguíneo cuando su cuerpo fuera decapitado por el acero.

Su cabeza fue colocada en la guillotina, Peter se bajo la cremallera, una mujer entre la multitud grito:

- ¡Que Dios te perdone, porque yo no puedo!

Y en el rostro del vampiro de Dusseldorf se vio esbozada una siniestra sonrisa.


La guillotina cayó, la gente comenzó a vejar el cadáver hasta que la fuerza pública los obligó a desalojar la plazoleta.

El verdugo al retirar el cadáver, descubrió una mancha blanquecina en los pantalones del decapitado.

FIN

SI QUIERES LEER MÁS SOBRE LA OBRA DE PRISCILA VISITA SU BLOG: CUENTOS FANTÁSTICOS, FICCIÓN Y FANTASÍA.


1 comentario:

  1. buena por ir promocionando
    a nuestros nuevos escritores
    y escritoras
    su trabajo y el tiempo que juzga
    con tranquilidad
    rendirán frutos

    saludos

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